Inspirado en Fernando: Twitter @_Ephemeralsoul
ENIGMA
El reloj marcaba las 4: 58 de la madrugada del domingo cuando desperté sobresaltado después de haber recreado entre sueños la escena sexual vivida con el desconocido; recordaba la titánica lucha entre nuestros cuerpos producto de la pasión. La oscuridad de esa hora era semejante a la que nos envolvió en aquel lugar pero ahora reinaba el silencio absoluto a diferencia de la estridente música que enmarcaba el encuentro sostenido horas atrás en uno de los tantos lugares donde se satisfacen los apetitos de la carne y se da rienda suelta a los más rastreros instintos.
En mi cuerpo aun reposaban sus huellas y mi olfato guardaba con especial cuidado su exquisito olor corporal, resistí tomar una ducha al llegar a mi apartamento para no borrar el aroma de su piel en la mía; dormí con su sudor adherido a mi cuerpo pues es uno de los fetiches por los que siento gran adoración.
Su aliento es algo especial, no tendría como describirlo en este momento pero había quedado impregnado para siempre en mi subconsciente; marca indeleble que al recordar cada exhalación al penetrar a aquel muchacho me trasportaba de inmediato a ese momento de sexo volcánico despertando erección inmediata.
Mucho antes de ese encuentro fortuito ya deseaba su cuerpo, meses atrás lo había visto pasar de prisa por una calle cercana a mi lugar de trabajo tal vez con rumbo a la universidad pues llevaba libros en su mano derecha. A partir de ahí fantasee con su bajar su jean y acariciar sus nalgas. Recordé que una vez estuve frente a ellas me transporte a otra dimensión: una en la cual no hubo limite para la imaginación. .
La firmeza de sus glúteos contrastaron contra mis manos trémulas que tras sentir aceptación de su parte ganaron tranquilidad. Su estampa de adolescente perduraba en mi mente rozando el limite de la obsesión: su cara angulosa, cabello y barba desordenados actuaban en armonía con sus pobladas cejas imprimiendo aire de rebeldía a sus escasos 20 años; era innegable que aquel chico se había instalado apropiándose de mis sentidos; la casualidad había hecho su trabajo colocándonos frente a frente para bien o para mal.
Amaneció del todo y salte de la cama para dirigirme a la cocina en busca de un vaso de agua. La posibilidad de un segundo encuentro ya mas formal me había resecado la boca. Pidió mi número cuando nos vestíamos. Lo susurre a su oído segundos antes de invadir su boca con mi lengua por ultima vez. Se lo dije de forma casi inconsciente debido a los efectos del alcohol que para ese momento ya me dominaba.
No esperaba que lo recordara, pero ¿y si lo hacia? ¿Qué le diría si hablaba? siempre le he apostado al sexo fugaz y sin compromiso, aquel que no va mas allá del momento, volver a estar frente a él me desconcertaba. ¿Le propondría algo o esperaría que él lo hiciera? ¿dejaría que la conversación encontrara su propio rumbo? Eran preguntas que me hacia mientras apuraba los últimos sorbos de agua y alistaba mi ropa para el baño matutino sin ninguna prisa.
La ducha se llevaría su sudor hasta ese momento adherido a mi. Bajo el chorro de agua tibia y con los ojos cerrados pensaba en los miles de encuentros sexuales con desconocidos en mi desordenada vida sexual; encuentros que no habían dejado de ser simples choques de carnalidad. Llegue a cuestionarme si este ultimo sostenido con aquel desconocido al que había denominado "X" iba a trascender y desplazar mi soledad al menos por un tiempo o se convertiría en otro eslabón mas esa larga cadena de la promiscuidad en que había convertido mi vida. Promiscuidad que en ningún caso me molestaba pues me permitía el mas placentero libertinaje.
Reflejado en el espejo viendo mi barba diluirse al paso de la afeitadora mi rostro recupero un poco la juventud perdida tras haber sobrepasado la barrera de los 40, la madurez había llegado con fuerza y con ella la reflexión.
Era un domingo de cielo gris y nublado con probabilidad de lluvia pero aun así no quería permanecer paredes dentro: necesitaba otro tipo de oxigeno, de brisa, de humo.
Prepare café y salí encendiendo un cigarrillo.
Ya en el asfalto no tenia destino establecido así que opte por caminar rumbo al supermercado pues recordé que se me había agotado el vino tinto el viernes anterior. La calle estaba atestada de gente por la llegada del festival de teatro que cada dos años hacia su arribo a la ciudad en el mes de agosto realizando sus presentaciones en la vía principal del centro.
Ya en el supermercado me disponía a pagar la botella cuando vi salir al chico del café del frente; era él, lo reconocí de inmediato. Me causo gran curiosidad su acompañante: un hombre mayor, así que decidí seguirlos pero la cajera tardo en darme el cambio y cuando salí a la calle la multitud se los había tragado. Presencie varios números de teatro pero ninguno capturo mi atención pues estaba concentrado en los alrededores intentando hallar al chico al que había bautizado "X".
Las primeras gotas de una lluvia delgada empezaron a caer y me obligaron a resguardarme en un quiosco, aproveche el momento para girar la visión en ambos sentidos con la ilusión de divisarlo entre la muchedumbre que empezaba a dispersarse.
No lo halle, eran casi las dos de la tarde cuando decidí devolverme al apartamento no sin antes almorzar en el restaurante de la esquina donde usualmente lo hago cuando no preparo nada.
Las nubes se desahogaron por 2 horas. Aproveche para recostarme un rato y recuperar en algo el sueño de esa madrugada. No existe nada mejor que dormir arrullado por el sonido de la lluvia en el cristal de las ventanas; es una especie de muerte suspendida mientras afuera el mundo sigue su marcha.
El lunes en la oficina el jefe me notifico de mi traslado a otra ciudad para cubrir una vacante con otro cargo y mejor remuneración. No le di un si de inmediato pues, aunque no tenia nada que me atara a la ciudad excepto una compañera de edifico a la cual le había tomado especial cariño en los 5 años que llevaba ahí necesitaba tiempo para pensarlo ya que me cogía de imprevisto. No soy de arraigos ni apegos, solo obedezco al llamado del dinero y las oportunidades.
A las 5 pm cuando ya mi horario de trabajo terminaba y me tomaba el ultimo café del día en mi oficina y evaluaba los pro y los contra de la propuesta timbró mi celular. Era un numero desconocido, estaba casi seguro que era él.
- Hola !...Faiber?
- Si con él. ¿ quién habla? (fingí sorpresa y desconocer su identidad a pesar de haber captado su timbre de voz de inmediato)
- Soy el chico de bar; ¿me recuerdas?
- Si claro, cómo estas?
- Bien, dónde estas?
- En mi trabajo ya de salida.
- Ok, ¿ dónde vives?, quiero verte ! dijo en tono perentorio
Al fondo se oía algarabía y diversas voces entre esas las de un sujeto que interrumpió nuestra conversación: Fernando estas listo? le preguntó; a lo que él respondió: sí, ve bajando ya te alcanzo.
Le di la dirección de mi apartamento y agrego:
- A las 6 estoy allá.
Y colgó sin esperar aprobación.
Aunque trabajo cerca y generalmente me devuelvo a pie al apartamento, esta vez tome un taxi. La cita me tomaba por sorpresa y no quería hacer esperar a "X". Si, a pesar de descubrir su nombre por accidente preferí seguir refiriéndome a él de esa forma porque representaba una incógnita.
Incógnita que en contados minutos empezaría a descifrar. Organizaba mi cuarto porque presentía que después de la conversación (si la hubiera) las cosas iban a derivar en el cuando sonó el timbre de al puerta. Mire el reloj: 6:10, su puntualidad evidencio su ansiedad.
Abrí la puerta y después de un formal saludo sin siquiera un apretón de manos se quedo allí estático.
Tuve que invitarlo a seguir, había dado sus primeros pasos adentro cuando cerré la puerta de forma violenta. Volteo de inmediato la cabeza. En su mirada se leía una rara mezcla de nerviosismo y temor pero a la vez altivez y seguridad.
Coloque música suave y me acerque ofreciéndole una copa de vinotinto para intentar bajar la tensión pero no quiso aceptarla. La tome para mi y me senté en el sofá esperando que me hiciera compañía: Permaneció callado esperando tal vez una insinuación , transcurrió un minuto eterno...
Decidí levantarme con la intención de quitar su morral de la espalda y procurarle una estancia mas cómoda pero rehusó mi cercanía dirigiéndose a la chimenea a contemplar el fuego; después recorrió todo el apartamento con la mirada buscando algo que le diera señales de mi. Indicios tal vez de mi personalidad.
- Vives solo? me preguntó mientras fijaba los ojos en un cuadro de torso masculino colgado en el pasillo.
Si y no le respondí. Vivo con Dulce mi gato pero desconozco su paradero. Debe estar de fiesta con alguna amiguita porque desde el viernes no lo veo, le dije.
Volteo la mirada y sonrió. (Fue raro ver esa expresión en su rostro, tenia la extraña convicción que ese sentimiento estaba vedado para él) correspondí su sonrisa con otra igual y sentí que había caído en parte la tensión que nos separaba en ese momento.
Necesitaba saber el porque de su presencia allí para definir una acción, así que me acerque y gire a su alrededor observando su anatomía, bajo la cabeza al sentirse examinado.
Tiene estilo para vestir y su colonia es una de mis favoritas, pensé. Lo tome fuerte del mentón queriendo medir su reacción y me aparto la mano de una forma desmesurada casi violenta, su resistencia me encanto.
Permanecimos en silencio mirándonos fijamente a los ojos como si estuviésemos a punto de iniciar un duelo. Baje la mirada hacia sus labios e introduje mi dedo en su boca con el fin de abrirla y aspirar su aliento fresco. Intente besarlo pero volteo rápidamente su boca esquivando la mía.
Vaya !, hoy estas algo hostil le dije, respondió con una mirada cortante. Su teléfono timbro rompiendo el momento en dos.
Tomo mi copa, bebió un sorbo y lo traspaso a mi boca con fuerza, retrocedió dos pasos y giro en sentido a la puerta. Seguí sus movimientos con cautela .
Antes de abrirla saco un lápiz de su morral y garabateo un mensaje en la pared, se despidió guiñando un ojo mientras atendía su celular.
Calle 36 No. 22-63 sábado 30, 8 pm rezaba su mensaje sin mas indicaciones.
Me dirigí a la ventana y alcance a ver cuando se perdió al doblar la esquina en compañía del hombre mayor que supuse lo esperaba pacientemente en recepción.
Tuve la certeza que no era aquel chico dócil que creía. "X" estaba demostrando que no era un hueso fácil de roer. No sé qué pretendía conmigo, se equivocaba si creía ver en mi a un juguete pero si buscaba un rival había encontrado al oponente perfecto. Era evidente que le gustaban los juegos y ahora me esperaba en sus terrenos.
Lamente no contar con el calor de su cuerpo esa noche pero a cambio tendría la compañía de Dulce que se acercaba sigiloso por el tejado del vecino.
Continua.....
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